Transforma tu vivienda en un santuario de bienestar y salud
Cuando estar a casa te sienta realmente bien
Tenemos tres moradas que cuidar
Hace tiempo leí en un libro que los seres humanos habitamos tres casas: nuestro cuerpo, nuestra vivienda y el mundo en que vivimos.
Estas tres moradas que habitamos – la biológica, la arquitectónica y la ecológica – no están aisladas ni son independientes unas de otras, sino que establecen entre ellas relaciones e interacciones que se afectan mutuamente.
Si queremos aspirar a un estado de bienestar integral, debemos cuidar nuestras tres “casas”, pues sólo así conseguiremos una armonía perfecta entre los tres espacios que habitamos.
Tres moradas para cuidar
CUERPO
Nuestra primera morada es nuestro cuerpo, el cual debemos cuidar para tener una buena salud física, mental y emocional.
VIVIENDA
La segunda morada es la casa que habitamos, en la que desarrollamos nuestra vida privada y familiar. Contribuye a mantener y reforzar nuestra salud corporal.
PLANETA
Es nuestra tercera morada y de ella provienen la mayoría de agresiones externas que afectan a nuestra salud. El cuidado del medioambiente ayuda a preservar un ambiente sano e inocuo para las personas.
Nuestro cuerpo: nuestro primer hogar
Desde hace algunas décadas hemos tomado conciencia de la importancia de cuidar nuestro cuerpo para mejorar nuestro estado de salud.
Una alimentación sana y equilibrada y el ejercicio físico son los dos pilares sobre los que descansa la estrategia para disfrutar de un cuerpo sano.
Todos hemos oído hablar alguna vez sobre los peligros de los alimentos procesados, las grasas “trans” o la vida sedentaria.
También hemos sido bombardeados con los beneficios de las harinas integrales, las verduras frescas y el ejercicio aeróbico.
Es evidente que nos preocupa la salud de nuestro cuerpo y cada vez tenemos más información y herramientas para cuidar de él con una alimentación y ejercicio adecuados.
Nuestro planeta: nuestra tercera casa
Con respecto a nuestra tercera morada – el mundo – desde hace unos años se ha producido una explosión de la conciencia ecológica de la sociedad.
Aunque los movimientos ecologistas han estado presentes desde hace décadas, es en este momento cuando los seres humanos somos más conscientes del daño continuado que le hemos causado al planeta.
Y sabemos que las consecuencias son muy graves para nuestra propia supervivencia si no hacemos nada al respecto.
El cambio climático ha supuesto un punto de inflexión en nuestra pasividad frente a las atrocidades ecologistas que se han cometido en el último siglo.
Ahora que sufrimos contaminación ambiental, inundaciones, olas de calor y sequía, nos entra prisa por revertir los perjuicios perpetrados en la madre naturaleza.
Nuestra huella ecológica (mide el impacto de las actividades humanas en la naturaleza) en el planeta es inadmisible.
Actualmente necesitaríamos casi dos planetas Tierra para poder compensar todos los recursos que consumimos y la contaminación que provocamos.
Así que el movimiento “eco-friendly” se ha extendido por todo el mundo a todos los niveles (político, legal, comunitario e individual).
Porque sabemos, que si no cuidamos del planeta, nuestra vida en la Tierra será cada vez más difícil e insalubre.
Y por ahora, este es el único planeta del que disponemos para habitar.
Nuestra vivienda: nuestra segunda morada
Pero, ¿Qué pasa con nuestra segunda morada? ¿Qué pasa con nuestro hogar?
¿Le otorgamos la suficiente atención a la vivienda en la que habitamos?
Si hemos tomado conciencia de cuidar de nuestro cuerpo y del planeta para aumentar nuestro nivel de bienestar…
¿Cuándo seremos plenamente conscientes de la importancia de cuidar nuestro hogar para alcanzar el mismo fin?
Nuestra casa se convierte en un espacio de transición entre nuestro cuerpo y el mundo.
Es un espacio de recogimiento que actúa como barrera entre nuestra vida interior y exterior.
Y de ahí viene su importancia, pues a veces, su principal cometido es amortiguar los impactos y agresiones que el mundo exterior provoca en nuestro cuerpo.
Nuestra vivienda es nuestro último refugio, pero nuestra primera defensa.
En este sitio web te hablaré de diferentes actuaciones que puedes llevar a cabo en tu casa para convertirla en un santuario de bienestar y salud.
Tanto si vives en una casa a la que consideras tu hogar, como si estás de paso en una vivienda transitoria o estás pensando en construir tu propia vivienda; te daré ideas y consejos para convertir el lugar donde vives en tu mejor aliado para preservar tu salud en el ambiente doméstico.
Es hora de elevar tu hogar a un nuevo nivel.
Una mirada al lugar que habitas...
Tu casa es tu hogar,
tu refugio,
tu confidente.
El lugar donde duermes, descansas,
respiras,
te relajas, te alimentas,
creces.
Es tu espacio vital más importante.
De donde vienes.
A donde vuelves.
El comienzo y el final del
día…
En su interior esconde tus batallas,
tus risas y tus llantos.
De sus paredes cuelga tu vida.
Y es gracias a ti que también tiene
ALMA.
Tu casa eres TÚ.
Tu casa es tu espejo.
El reflejo de quién eres…
Cuídala.
Cuídate.